Primavera del siglo XX Con la lectura de esta narrativa histórica, los jóvenes pueden conocer aquellos años 60 llenos de visicitudes que surgían de una España en blanco y negro, precedida de atrasadas secuelas originarias de la guerra civil de 1936. Y los coetáneos, los menos jóvenes, pueden recordar sus propias vivencias de diez años reconstructivos, colmados de trabajo y creatividad, experiencias revolucionarias, rebeldías efervescentes..., una época en la que comenzamos a abrir puertas, y como recompensa a esa labor, el destino histórico nos presentó, detras de ellas, un paisaje primaveral desde donde se empezaba a vislumbrar las flores de un bienestar que transparantaban un horizonte en vías de desarrollo. ¿Qué queda en España de aquella época? Esencialmente, el aprendizaje de una revolución diaria pero sin guerra. |
Puertas A medida que se pasea por las hojas reflexivas de este libro, se puede descubrir como el ser humano se enfrenta en el gran reto de la vida, marcado antes de nacer y que transcurre por ese destino incierto a la mente. En ese camino suelen acontecer visicitudes llenas de circunstancias que producen trances externos e internos, tales como esa soledad existencial, la duda, la monotonía que a diario intenta corroernos, esa búsqueda que nunca llega a consumarse, la utopía que nos distancia, el amor que..., ese camino que se recorre con una pesada cruz y ese sacrificio que coloca la religión en las sienes del alma como si de una corona de espinas se tratara. Unos se encuentra, también, con ese camino humano que es la elección y por último el dilema del más allá. En resumidas cuentas, "el mundo de la vida". Esa filosofía vital, ese darnos cuentas de lo que verdaderamente somos y en el universo en el que vivimos. Un cúmulo de reflexiones que tenemos que plantearnos y aprender para transitar esquivando, a diario, mil y un golpes. |
Interrogación El autor en este libro se plantea dos cuestiones principales: la necesidad de plasmar con la palabra una innata voluntad de expresar las inquitudes más profundas; y la vinculación del autor con las artes visuales que, trasladada consciente o incconscientemente a su inclinación litereraria, hace que en cierta medida sus poemas actuen tanto para ser leídos como para ser vistos. Además, en sus versos utiliza todo un compendio de figuras, imágenes y metáforas cuyas aproximaciones con el surrealismo y el dadaísmo literario son del todo evidentes. ¿Por qué?... la pregunta única, universal del pesamiento humano en religiones, creencias y mitos del mundo.
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